Las personas que enfrentan procesos judiciales, en muchos de los casos, no están preparadas para afrontar las emociones y percepciones que este les genera de manera adaptativa. A través del reconocimiento de las expectativas que el proceso genera y su contraste con la realidad, el psicólogo entrena a las personas en habilidades y herramientas que les permitan desenvolverse de manera proactiva, disminuyendo la probabilidad de sensación de malestar que puedan sentir. Esto se logra no solo conociendo las implicaciones que cada etapa tiene dentro del proceso, sino también aprendiendo a manejar comportamientos, emociones y cogniciones que estas les pueden generar.